lunes, julio 28, 2014

Estoy seguro que somos diminutos,
sólo lo que vemos,
la vida desde sus vísceras decidió dividirnos
en dormidos y despiertos,
los primeros hacen que sueñan,
los segundos tienen sueños,
somnolientos e insomnes,
desde el principio de los tiempos,
se disputan este reino, que no podía ser otro
sino el de las penumbras.
   


Amor, furia, paroxismo, olvido...
estar vivo o creerse vivo,
ser nada, resuscitar en guerrero, o en bufón,
da lo mismo, lo anhelamos o lo recreamos,
quien ha jurado en nosotros ver la gama
se ha rendido ante el mar de sus adentros,
el eclipse le cegó, el cometa molió sus huesos,
pero su pecho albergó por un instante
algo tan efímero como un aleteo,
eso así de pequeño que se llama universo.
 


Anónimo en un antiguo Muro de Santiago de Chile en 1952, derrumbado durante la dictadura.

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