Te has marchado, lo he notado al recaer sobre mi rostro los rayos de aquel sol tan cotidiano, tan amargo. Dudo, que hallando el por qué de tu partida acelere o incite tu regreso, así que he de seguir en mi cama, degustando esos labios que encontraron mi sed, inundaron mi habitación y en algún momento lograron apagar el ardor de mi desolación.
En tu andar, entre aquellas hadas que te llevan lejos de aquí, claro que te extrañaré: ¿cómo olvidar que entre penumbras lo único que la atmósfera anunciaba era aquella dulce silueta tuya? Así, continuarás flotando cada vez más en lejanía, hacia aquel rumbo donde mi voz no pueda alcanzarte. Con o sin ti, el mundo girará, sobre sí mismo, una y otra vez, a lo más y a lo mejor sin ese brillo tuyo, pero de algún modo ha de seguir.
Mientras no estés, deambularé intentando vivir, aunque a veces me silenciaré pensando en tus caricias, tu figura, tu mirar, la magia de tu hablar y de ese dibujar que me quieres debajo del anochecer. Es lo que me queda por ofrecer al mundo en tu ausencia, deseoso de que algo por fin ocurra, de que algo exista, al acecho de las tinieblas, para devorarlas en nombre del porvenir.
Sobre lo que respiraré en mi alcoba, ¡qué decir de ese pesar!. Comenzaré tomando una silla y colocándola frente a la ventana, desde ahí, para mis adentros y a la espera de hacer eco en tu corazón ya tan distante, imploraré que irrumpas en mis sueños. Anda mujer, ¡conquístales, róbales, aniquílales que aquí te esperan, inmersos en la ansiedad!
De este modo ha de transcurrir mi vida, en busca de que devuelvas a esta alma su aliento, te quedes al lado de ella, y a este cuerpo en vela, tan frágil, plantes tus labios con ese calor que sabías hacerlo, te acerques un poco más y selles mi boca con aquellos besos, los cínicamente culpables de mi locura, de mi insomnio, de esta tenue caída... el tierno sinsentido motivante de mi espera.
Pasaron los años (alrededor de medio siglo) y fue en vano la espera. Pareciera que nada cambió en aquel hombre, a excepción de las canas y arrugas en su rostro; anduvo delirante por las calles de esta ciudad, en continuas caminatas nocturnas, cigarrillo en mano y violentos golpes del mismo, entre el humo se asomaba una mirada intranquila, similar a la de un niño con el ánimo de seguir jugando.
Un buen día de octubre, llegada la tarde, el cielo ofrecía un sacrificio como solían hacer nuestros ancestros, se teñía en pasionales colores el horizonte, y se vio caminar al viejo, solo unos pocos metros, ya que inesperadamente se derrumbó en el lugar, provocando el inmediato tumulto en auxilio suyo. Fue inútil, estaba muerto. Dicen quienes lo vieron caer, que instantes antes, se le escuchó murmurar: "vaya locura, pasar mi vida en algo que no fue, que no será o por qué no, jamás existió".
martes, enero 16, 2007
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6 comentarios:
"Espejismo"...tu sabes compadre que en estos días más que nunca he entendido en carne propia ese concepto.
A veces uno es devoto...a veces uno trata de oprimir la parte vil del alma , a veces uno venera, cuida, y piensa, en una persona que tal vez no esté dispuesta a ser recíproca con la ofrenda. ¿Por que será?, que tal vez, los seres humanos tendamos a cortejar las tinieblas del corazón. ¿No es el amor comunión, reciprocidad y entrega?.
De vez en cuadno se hace necesario un baño frío de realidad para entender que debemos amar esta vida....debemos entregarnos a ella y buscar la felicidad...pero nunca, nunca de los nuncas, AMAR A UN ESPEJISMO. A veces amamos espejismos, y eso nos hace preocuparnos poco por salir del desierto.
Abandonar ese desierto y encontrar la fertilidad de los corazones.
No sé si pueda vivir sin amor. Pienso que existe un equilibrio, o al menos la posibilidad de que exista. Entre esos cuestionamientos de poder o no poder vivir así y la desesperación o desesperanza por encontrarlo, puede pasar eso: algo tan grande en su momento, tan sublime, que cuando se va, tan sólo queremos encontrarlo otra vez, sentirlo tal y como fue en ese momento... Creo que las cosas nunca suceden exactamente igual, y que cada momento tiene su propia posibilidad de ser sublime, de convertirse en un recuerdo imborrable. Y sin embargo, no exploramos esa posibilidad, tan solo añoramos la magia del pasado, aunque implique dolor por el vacio. O bien, añoranza por un futuro mejor... Creo que no hay consejo que valga en esto. El valor que cada quien le otorgue a una determinada experiencia, sentimiento o a una persona, es algo en lo que cualquiera que esté fuera de nuestra cabeza (o sea, todo el mundo) no tiene injerencia... Pasar la vida añorando, amando la calidez de un momento que pasó, es justo, es lógico, inevitable creo... Pero dejar pasar la magia de momentos y personas posibles en un determinado presente, tampoco es justo para el corazón de nadie...
Yo no sé, tampoco soy la mejor persona para hablar de esto. Memo dice "nunca amar a un espejismo". Yo me pregunto sí la idea que tenemos en general del amor de pareja, no es un espejismo en sí misma, sí amar no es en sí un espejismo. Creo que casi siempre lo es... Pero sea lo que sea, su magia, es lo que le da sentido a nuestra vida, aunque sólo nosotros le encontremos la lógica.
Muy lindo, ya lo sabes =)
MENNY:Muchas veces es delirante, tan demente,buscar o encontrar por casualidad un amor verdadero, porque duele tanto amar, la conciencia, me miente que a veces no puedo aceptar perderlo...Cuando uno se siente con soledad, mi vida se va al borde de un profundo abismo y mis lagrimas se van en vano y al final el gran amor que sentì alguna vez por alguien, solo el viento sabe lo que he sufrido por amar...Pero mi vida sigue ahi, luchando contra todo, por que ha llegado la hora de caminar y entender que pudo ser sòlo un espejismo..Fanny Fraire
Yo creo que el poder amar a alguien es valorar las maravillas que la vida te puede ofrecer. Son momentos de felicidad que pueden durar años o tal vez un día. Pero si me dicen que amar es correr el riesgo de sentir un dolor produndo, no me importa. Lo experimentaría una y otra vez aunque al final de cuentas resulte que fue un espejismo. La vida es tan corta que sería muy injusto dejar pasar un segundo de amor.
orale que padre, ademas de abogado eres muy buen escritor, que buena onda!!!!
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