lunes, julio 30, 2007

A la otra orilla

¿Me voy? ¿Te vas? ¿Nos vamos? Siempre en sentidos contrarios, tú hacia las sombras y yo hacia las otras sombras.

Tenía la idea de que todo comenzaba con el azar. De otro modo no concebiría la existencia del accidente que resultan ser nuestras fugaces vidas. Velocidad para la juventud; sangre fría para aquél joven sicario; terror para el joven sicario que se arrepiente; y sorpresa para el joven sicario arrepentido que aún sueña... El andar de quien busca arte en su "yo-apocalipsis".

Hoy escuché a algunos llamar versátil a lo abstractamente muerto. ¿Acaso el entorno resulta incapaz de entender aquél dolor producido por no hallarse entre mares e infiernos, descartando de antemano el cielo por razón de nuestra naturaleza?

Así es tu mundo, siempre hay alguien, mas nunca hay nada distinto al cadáver de tres tiempos. Te preguntas que nos queda después de tan salvaje impacto en la profundidad del ser. Los más honestos aconsejan la inevitable partida, sumisión frente a la idea de que todo se dirige hacia el carajo. En cambio, nosotros los farsantes recordamos a un demonio que llevamos en la sangre, quien nos hablaba de nuestra innegable condena a muerte, y en consecuencia, una paralela seducción para defendernos hasta la muerte. Si preguntaste buscando respuestas, te pido disculpas por no tenerlas, estas se ubican más allá de lo humano y sin vacilaciones rebasan lo transmundano.

¿Que te sea sincero? Aquí tienes, algo me quema dentro, nuestro privado e inmortal relato que amenaza con volver, hundiendo una vez más nuestra quebrantada identidad, incierta desde su origen pero al fin nuestra. Ha llegado la inspiración, ve por el revólver, sólo hace falta una bala para dar otro tinte al porvenir. No hay que temer, al otro lado también se puede bailar y reir.

De este modo, en caída libre, comienzo a comprender por qué la historia jamás tiene fin: siempre es la misma, sin embargo sabe distinta. Hoy es incertidumbre, mañana amargura,, después arrancará de nosotros una carcajada, y por último, vendrá la muerte, no como carguera, sino a llorar un rato, tomando frente a nosotros su merecido descanso.

1 comentario:

Psi-Lab dijo...

Los seres humanos que pueden ver un oasis en un charco de agua pueden encontrar una oportunidad de fortalecer el carácter en algo que los demás llamarían vulgarmente "sufrimiento".

¿Y que sería la vida sin esos giros inesperados? ¿Sin situaciones dramáticas? ¿Sin lo dual? ¿Sin contradicciones?. El antagonismo ha llegado a nuestra existencia simple y sencillamente para valorar las carencias o los excesos...De esta manera es cuando la vida "sabe a algo ¿no?"

Esto que escribes compadre, me hizo pensar en una discusión que tuve con alguien que me criticaba por las contradicciones en mi persona, decir algo, y de vez en cuando comportarse de otra manera, comportarse de una manera, y expresar con palabras lo contrario. Le dije que eso no quería decir que a veces me convirtiera en un mentiroso. Lo que quería decir, es que de vez en cuando hago un pequeño esfuerzo por no caer en un estereotipo. Imaginate a dios detrás de la gran pantalla, comiendo palomitas y refresco, aburriendose de alguien, que se ha convertido en un personaje estereotipado, un personaje que ya no tiene otra razón de ser mas que "ser lo mismo" algo totalmente predecible.

Y es que dices que "es lo mismo, pero diferente", no sé si a eso te referías cuando lo escribiste caon. Pero bueno, aqui estoy tratando de indagar en tu maldita psicología bigotuda.

Saludos compaigre